lunes 2 de noviembre de 2009

Jesucristo, la puta del barrio


Todo comenzó en el génesis de una tibia mañana santiaguina. María, al despertar luego de una fiebre de cumbia por la noche, notó que algo andaba mal. Las nauseas seguían aún pasada la caña y el martilleo constante en su cabeza no la dejaba concentrarse en la teleserie. Sus amigas, que se mantuvieron toda la noche celosas del coqueteo de ella y José “el carpintero”, le contaron de cómo él se la llevo al baño y que de tanto que gritó terminó por romper los vidrios, la radio y hasta parte del techo. María, para soportar el bochorno, tomó un rol de madre soltera tan preponderante, tan extremo, que hasta en cierta ocasión se atrevió a decir que “a veces los niños vienen solos al mundo, sobre todo en estos días tan tristes”. Así pasaron los interminables 9 meses, y un 25 de diciembre nació nuestro Jesucito.


Al no tener plata para los estudios, María lo puso a vender “Súper 8” y “Chocman” en las esquinas, pero luego de varios atropellos y una pierna rota creyó que correría mejor suerte en casa, ayudando con las labores. Pero Jesús era inquieto y gozaba de una imaginación sin límites. Partió haciendo trucos con cartas a los otros niños del barrio, haciéndolos perder lo poco que tenían y comprándose sus primeras revistas porno. Engañaba a los viejos curagüillas vendiéndoles agua por vino y más de una vez vació los bolsillos ajenos con el viejo truco de “caminar sobre el agua estancada”. Su negocio iba de maravilla, pero tomaría un cambio brusco desde aquel 13 de septiembre. Caminando por paseo huérfanos, pasó horas y horas observando cuán fastuoso podía ser el negocio del “palo blanco”. Sin pensarlo más, confeccionó su propio “stand” (sangre carpintera, no reconocido por el padre pero al final es la misma hueá) y se hizo conocido por timar a cuanto transeúnte pasara por delante.


El problema, que más tarde lo llevaría a la cima, comenzó cuando Rony, el mafioso más buscado de la zona, fue timado por su juego. El “3 cuchillos”, como le decían por haber sobrevivido a tres puñaladas consecutivas, se dio cuenta de las marañas de Jesús y mandó a recuperar la plata perdida. Pero nuestro “profeta” del juego era una garza, y escapaba a cuanto matón mandaba a atraparlo. Así se mantuvo semanas completas, viviendo al filo del peligro, sintiendo sus pasos y su respiración de toro rabioso a cada momento. Hasta que un día, luego de una curadera de Cristal y Don Toco sin discreción, Jesucito fue encontrado en Matta con San Diego tirado sobre una vereda y bañado en su propio vómito. Rony no podía perdonar la injuria desatada sobre su persona y mandó a construir una cruz de palo para hacer de su castigo uno ejemplar. Pero llegada la hora, cuando todos esperaban la orden de martillar al fulano en el objeto a la usanza romana, Rony gritó encolerizado “¡Nada de clavos, métansela por la raja!”. El impacto fue mortal, y cada centímetro de aquella cruz quedaría marcado en su pupila por el resto de sus días. Y si amigos, aunque no lo crean, luego de 3 días sin pararse nuestro protagonista resucitó su ano y convino en una solución a sus problemas de dinero: sería el mejor travesti de la ciudad.


Al comienzo la gente lo repudiaba, porque aunque su larga cabellera lo hacía prácticamente una mujer, su barba no afeitada daba más bien la apariencia de un monstruo de circo. Pero luego de sus primeros clientes, Jesús notó que su habilidad para engatusar con concejos inútiles y profecías banas (a lo mero horóscopo Chino) ayudaban tanto a los consumidores que a veces volvían solo para tener un momento a solas apoyados en su pecho, llorando y desconsolando sus horripilantes almas. Así comenzó a ganar una fama exuberante, primero con la clase media y luego con la socialité más fina de todo Santiago. Cientos de artistas del medio, políticos adinerados y grandes empresarios comenzaron a pedir sus servicios, y poco a poco se fue enterando de todos los chismes de la ciudad: que Piñera jalaba como diablo, que Farkas tenía 3 islas llenas de negros esclavos y que Sarita Vásquez, luego de reiteradas cirugías, había creado un robot idéntico a ella al cual habían insertado su cerebro, escapando del estropajo arruinado de su cuerpo.


Al no poder estar en todas partes al mismo tiempo (su clientela estaba desbordante) creó una agencia clandestina con ayuda de sus más influyentes amistades. La llamó “Los doce apóstoles”, pues doce eran los travestis que asistían a casas ajenas cumpliendo la labor indicada, y doce eran las lucas que costaba el trabajo. Esta fue su época de mayor esplendor, en la cual gracias a la ayuda de un crédito “Pymes” logró recaudar tanto dinero que cambió todos sus dientes por una placa de oro puro. Pero como siempre sucede en estas cosas, Jesús cayó en el extravagante y atrayente mundo de las drogas. Partió con pasta, en grandes cantidades, hasta que en una fiesta gay en patronato conoció el atractivo sabor del LSD. Comenzó a tener visiones escalofriantes de la vida, y se le podía ver recorriendo las calles santiaguinas, gritando sobre el fin del mundo al que llamaba “Apocalípsis”. Perdió clientes, amigos, influencias, y finalmente dinero. Quedó en la ruina, tirado en la calle, abandonado al mal augurio que lo seguiría por el resto de su puta vida.


Así llegamos al termino de esta historia, de enfermedades venéreas y sábanas sucias, de sudor burgués y sexo capitalista. ¿Sobre qué pasó con Jesús? Todavía se le puede ver en las calles, vagando sin rumbo con su pelo rubio y su escote descomunal, con una cruz en el pecho y fumando pasta. Y tal vez, si tienes suerte, un día se acercará a la ventana de tu auto y dirá sin reparos ni vergüenzas “te la chupo por luca y una ostia”.



viernes 23 de octubre de 2009

Viajar


Y cuando comenzó a sentir esa picazón, aquella que quema la garganta, notó que esto ya le quedaba chico. “Quiero alucinógenos” le dijo sin mirarla, pendiente en el conflicto de dos moscas en el aire. Ese día fue la primera de muchas veces que visitaría la casa de Marcos. Esta, situada a 2 cuadras de metro Quinta Normal, parecía más una casa “okupa” que un lugar donde viviera una familia completa. Marcos era uno de esos típicos estudiantes universitarios, que luego de embarazar a una compañera pasan sus vidas lidiando con el quimérico sueño de la juventud. Sin embargo, si algo bueno tenía, era que vendía barato y con discreción, y la compra ayudaba a la economía familiar.


Partió con LSD, a la usanza sesentera, escuchando “Shine on you crazy diamond” y haciendo el amor en la casa de Rocío. Fueron días complicados, ya que Rocío tuvo un atraso y estuvieron 2 semanas expectantes, rogando por sus vidas. Luego de aquella experiencia, pasaron a la ketamina. Él había escuchado hablar mucho de aquello, pero solo cuando estuvo en el hoyo notó cuan desastroso y atrayente puede ser el cambio de planos. Pero la keta era poca, y al final terminó deseando algo más fuerte, más cambiante, más misterioso. Buscó DMT primero con Marcos, pero al ver su negativa se vio obligado a bajar al submundo de la droga santiaguina. A la semana lo logró encontrar, primero mal sintetizado (lo cual le causó un muy mal viaje y una fractura de tobillo) y luego en estado puro. Para ese entonces tenía todo preparado para el viaje, pero un inconveniente canceló todo lo planeado. Roció, que por entonces se había dado cuenta de que había estado saliendo con otra, había botado cuanta droga encontró a su mano y lo había dejado con un déficit aventurero gigante.


Parece que está embarazada.


Hoy consiguió hongos, Amanita Muscaria. La próxima semana puede que le llegue algo de heroína.

Algunos lo tratan de drogadicto, otros de gurú, otros simplemente de humano.

Quién sabe.


Buen viaje.


viernes 2 de octubre de 2009

Es


- ¿Diga? -


- Soy yo, Marco -


Suena estridente el cerrojo tras la puerta de madera. Marco entra rápido, cauteloso, como temiendo ser descubierto por alguien. Lejos, en la plaza, una niña salta en un destartalado caballo de madera y balbucea una vieja canción de cuna.


- La terminé de sintetizar ahora en la noche, como hace una hora – dijo Ramón, mientras movía sus escuálidos ojos – Ven, vamos al living y te muestro -


El sujeto, tan delgado y frágil como la vida en esos barrios, guía a Marco por un largo pasillo lleno de pinturas de Magritte y De Chirico. Al llegar al living, observa que todo está perfectamente preparado: 2 jeringas sobre la mesa y un frasco pequeño con un amarillento líquido en su interior.


- ¿Y quedó bien? En verdad necesito…


- Tranquilo, hice más por si acaso. El frasco entero son como 4 dosis, debería funcionar. -


El aire se entorpece con el voraz aroma a alcohol que desprenden los utensilios. Marco mira por la ventana y en un destello de memoria recuerda aquel hospital, lo difícil que fue abandonarlo y, sobre todo, abandonarla. Nunca podría olvidar aquellos ojos almidonados, refregados por una sociedad que la usó y engañó como quiso, una sociedad que desgraciadamente el también componía.


La respiración agitada y el movimiento rápido de la pierna de Ramón lo devolvieron a un mundo sin importancia. Tomó la jeringa en sus manos y la enterró suavemente, primero buscando una vena en el desierto blanco de su brazo y luego, poco a poco, depositando el suave bálsamo en su cuerpo.


- ¿Y que pasó en el hospital?


- Se murió, simplemente se murió. Yo te dije, apenas se vaya lo hacemos. Ya no tengo nada más

que hacer, sin la María Sepúlveda, 24 años, murió a las 2:00 de la mañana por un paro cardiaco. Un tipo vino a dejarla para que la atendieran pero cuando tratamos de interrogarlo ya se había ido – explicaba el cabo de turno mientras José tomaba nota atento, lucubrando ideas en su cabeza – Oiga, detective, ¿me escuchó? -


- Sí, creo que con eso me basta, gracias -


Salió cabizbajo de la comisaría con un pesar agudo en su pecho. Mientras la lluvia caía sin tregua, tapaba su incipiente cabellera con lo que le quedaba de una sucia y vieja gabardina café, a la usanza del estilo clásico neoyorquino. Tenía que encontrarlo, no había otra salida. El era su puerta de escape hacia una nueva vida, un paraíso soñado. Si llegaba tarde, nada tendría sentido. Había investigado meses, prácticamente dejado su vida en el camino por una respuesta. O evasiva. Cada vez se encontraba más cerca, debía darse prisa.


- Aló? – dijo nervioso por el auricular, todavía exaltado por la música que interrumpió su reflexionar. -


- Merced con alameda, departamento 505 – contestó una vocecita tierna por el teléfono, como un ángel susurrándole - va a notarlo al tiro por el buzón azul que se distorsionaba como si un dios cromático suspirara a su lado, revolviendo toda reflexión lumínica en una confusión inalcanzable en esta realidad.


- Está haciendo efecto, no veo muy bien-


- Es el comienzo no más, relájate y confía. Llevamos años con esto, es ahora o nunca.

Y de repente, en un abrir y cerrar de ojos, tras un fuerte sonido parecido al de un trueno, Marco se vio abrumado por la rapidez con la que conducía hacia su destino, su sino literario y su única verdad. Las calles estaban prácticamente vacías y sin embargo no llegaba al lugar indicado. Apenas divisó la casa, freno en mitad de la calle y salió corriendo del auto. Dejó las llaves colgando, todas sus cosas adentro, ya nada importaba. Subió las escaleras tan rápido como pudo, esquivó cuanta basura se encontraba desparramada, coordinó todo su cuerpo con un solo afán, la búsqueda de un solo objetivo. Golpeó la puerta hasta derribarla, y luego de inspeccionar la cocina, los baños y la pieza se dio cuenta de lo sucedido. En el living, 2 jeringas yacían inertes, burlescas sobre la mesa de vidrio, aguantando el viento que entraba por la ventana. Sabía que no encontraría nunca más a aquellos sujetos, sabía que ya nada podía salvarlo, que volvería a sus galardones y su maldito dinero y seguiría siendo un esclavo más de esta distorsionada realidad. Tal como le dijeron, tal como le habían descrito, se habían esfumado. Levanto la vista resignado, olvidado, y mientras miraba por la ventana noto como una niña, que jugaba con un caballito de madera, le guiñaba un ojo.



miércoles 3 de junio de 2009

Ambivalencia ambivalente

Cuando es aire tú eres tierra

Cuando es gritos clamas silencio

Cuando es odio llamas clarecen

Y así la vida se te acaba

Mors: perdida en estupideces


Cuando es mínimo tú excedes

Cuando es calma aúllas pánico

Cuando es frío quemas fuerte

Y así la vida se te acaba

Mors: sufriendo por la nada


Cuando es término tú empiezas

Cuando es olvido ya recuerdas

Cuando es fin solo hay dudas

Y así la vida se te acaba

Mors: confusa en la miseria


Y así tu vida yo acabo

Entre puñales y miradas

sábado 23 de mayo de 2009

Resila Mi Solfado

lunes 4 de mayo de 2009

Deseo

Cuantas veces veremos pasar al alma impía, la sonrisa ajena, los latidos hermosos. El día, la noche, luna y sol en un baile interminable de experiencias nunca antes vistas. Sensaciones remotas a los vestigios del silencioso y recurrente amor prohibido. Esas mazmorras ocultas, en cerros de buenos modales y virginidad prematrimonial. Aquellos recovecos del cuarto arcaico, cortesanas que llevan disfrazados sus corazones en el día y por las noches los desnudan junto a sus amantes. Las caras nos muestran decencia, los corazones deseos y arrebatos. Pasionales, bárbaros, excitantes. Que no nos confundamos nunca: estamos hechos para amar, no ocultar.

miércoles 22 de abril de 2009

La caperucita del siglo XXI

Entró encolerizado a la pieza y mientras agitaba sus viles garras en el aire notó que algo andaba mal. Aquella no era la carne prometida, sino que un viejo estropajo acabado. Procedió a llamar a la caperucita y después de 3 tonos contestó:

- ¿Diga?
- Bien buena la vieja que me tiraste pos hueona, ya se por qué te querías deshacer de ella -.
- ¿Y no te la comiste? Puta la hueá, toy chata de la eñora', no hace más que cagarme pa las fiestas y molestarme cuando estoy agarrando con el Mauro. Voy pa allá -.

El lobo esperó y esperó jugando bridge con la vetusta dama, tomando té helado y comiendo galletitas. Cuando la adolescente llegó, estos ya eran intimos amiguis.

¡Una vida juntos por delante, amor libre sin fronteras, unión humano-animal!

Pero la caperucita apretó el gatillo.