América es sabor. Es pasión. Es dejar todos los desperfectos de lado y disfrutar la vida a concho, estrujarla tanto, pero tanto, que paradójicamente nos vamos llenos. Sí, llenos de amor, de alegría, de regocijos infinitos. Es canalizar la locura del día a día en otra energía más descentrada, más irreverente, que nos hace sentir escalofríos en la columna, que nos hace saltar y gritar. Expresarnos. Vivir. Y tal vez eso demuestra nuestro alto índice poblacional, nuestros embarazos prematuros y las relaciones amorosas a primera vista, pero también demuestra nuestro encanto por la gente, nuestra capacidad de salir de la porquería (incluso arrastrando a 20 más), la alegría sobre la pobreza y el compañerismo que nunca muere. Yo no elegí nacer aquí, yo no elegí nacer, pero si estoy en pie no queda más que moverlos. Sí, moverlos al ritmo del son, del merengue, de la salsa y la cueca. A bailar se ha dicho hombre, dejemos nuestros asientos europeos, nuestras falsas modestias y lancémonos al vacío, ese que nos gusta tanto, que nos recuerda lo sabroso, lo picante de la existencia.
Abajo los conservadores, abajo los moralistas, viva la locura, ¡viva América unida!
2 comentarios:
Que lindo :)
Qué bonito, Simón!! Me sumo, qué bacán ...lo picante de la existencia...
Un abrazo
Maca
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