domingo 20 de diciembre de 2009

Cusqueña

Sigue la vida, el tiempo y las carreras hacia el desvarío. Pasan los días sin nada concreto, nada claro, más dudas acrecentándose y obligándome a buscar respuestas en donde solo hay preguntas. Ciclos que no circulan, patrones que nunca coinciden y la misma aseveración de algo que nunca quedará claro. El futuro incierto viene con el amargo cuestionamiento: ¿Debe no serlo?

Al fin y al cabo, siempre tendré la noche eterna para desvanecerme y tomarme cuantas cervezas pueda, para tocar cualquier cosa en la guitarra y escribir lo que se me venga a la mente con la excusa del "fluir de la conciencia".

Cuando llegue aquel día y me vea sentado donde mismo, te invitaré a sentarse y entre trago y trago, quema y quema y abusos de oro besarás mi mano ardiente de sinos y profecías. Y cuando te vea sin tus prendas, con el surco de mis manos en el campo de tus pechos, espero que no estés comprometida porque lo mío se viene en serio.

Miento, nunca fue y nunca lo será. Eso es lo único que importa y que nos gusta.

1 comentarios:

Consuelo Cerda dijo...

Creo que ire por una Cusqueña. Buen texto :)