José tuvo un día horrible. Sí, es que en verdad se pasaron con él. Yo creo que, si es que existe dios, pucha que debe tenerle mala porque en verdad se ensañó con el compadre. Es que igual tiene muy mala cuea. Les cuento: resulta que se despierta a eso de las 10 porque se le había apagado el celular, llega tarde a la pega y más encima la jefa anda con la regla. Puteadas varias, se banca toda la chachara y al llegar a la oficina se da cuenta que el ventilador está roto. Sale tarde a almorzar y pa’ más remate se le cae salsa de tomate en la camisa blanca. Volviendo, pisa caca de perro y una mina lo cacha mirándole el poto. ¡Ay Pepito, que quemado andamos hoy!
Pero si algo me ha enseñado la vida, es que después de la tormenta sale el sol. Y en la noche, volviendo a la casa, aunque no lo crea el micrero se compadeció de él. Lo fue a dejar a la casa, le hizo una sopita caliente, le ayudó a ponerse su piyama y luego de leerle un cuento lo arropó para que no pasara frio.
Nah, el hueón volvió solo a la casa mientras llovía. Igual me la creyeron un poco, si al final uno se traga todo lo que le muestran. En fin, buenas noches y muerte a los mentirosos que escribimos.
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