miércoles 11 de marzo de 2009

Noche de cuentos


– Cacha hueón, la media minita –.
– Nada, mírale la boca que tiene –.
– Ya pero una bolsa en la cabeza y le entrai pos –.
– Tay loco hueón, ni con 3 piscolas en el cuerpo –.

Al otro lado del salón, entre risas y saludos María sintió que estaba siendo observada.

– ¿Hola, teni fuego? –.
(Mano indiferente pasando el objeto)
– Y… ¿cómo te llamai? –.
– ¿Acaso te importa? Si ni me mirai a la cara, tay too caliente mirándome las piernas pa darte cuenta que llevo puesto una credencial con mi nombre –.
– A, no, chucha, es que… –.
(nerviosismo púbico)
– Vamo a tomar algo… son las 12 y de lo ocupada que he estado ni me he tomado una chela –.

Esa noche fueron a un motel. Lo hicieron una, dos, tres veces. Ella borracha, el borracho, ella dormida sin conciencia y el vomitando en el baño.

La siguiente mañana despertó solo. Una ambulancia pasaba fuera del lugar y a su lado se encontraba con la confortante compañía de “Los detectives salvajes” de Roberto Bolaño.

No volvió a verla nunca más pero por lo menos supo usar las enseñanzas que dejó su fugaz encuentro.

Ahora su radio tiene un soporte estable y confiable.

1 comentarios:

franwwo dijo...

Las noches traen muchas cosas, basta con elegir una y seguirle la corriente.
Pero a lo care'raja: tu crei' que lograron mantener el encuentro?
Quizás tu llegaste y tocaste la puerta.
en buena, haha
Mucha realidad po Simón, eso está buenisimo =)